Iglesia de Cristo Casa de Amor

Iglesia de Cristo

Casa de Amor

Ministerio Internacional Centro de Fe

Edificados sobre Cristo, la piedra angular. En Él dejamos de ser extraños y somos hechos familia de Dios.

Seminario

La Santidad de Dios

Viernes 11, sábado 12 y domingo 13 de diciembre de 2026

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Nuestra fe

Todo lo que creemos se sostiene en Cristo.

Dios entró en la historia con cuerpo, con nombre y con fecha. Quién es, qué pasó en la cruz, qué es la gracia y cuál es nuestra esperanza: lo confesamos en diez puntos, cada uno con su fundamento en la Escritura.

Visítanos

Próximo servicio—

Estás invitado

Somos una casa

Somos una congregación que se reúne alrededor de la Palabra, la oración y la adoración. Si quieres conocernos, llega a cualquiera de nuestros servicios: no necesitas avisar ni traer nada, y no tienes que saber nada de antemano.

  • Estamos en Camino a San Pedro 20B, Volcanes, Tlalpan.
  • El servicio principal es el domingo, de 10:00 am a 12:00 pm.
  • En todos los servicios los niños tienen su propio espacio, con clases por edad.
  • ¿Dudas antes de venir? Escríbenos por WhatsApp con confianza.
Pastores principales

José Juan ZavalaYolanda Zavaleta

Nos reunimos

Horarios de servicio

Todos nuestros servicios son abiertos. Ven al que puedas.

Martes
Servicio General
7:00 – 9:00 pm
Jueves
Servicio de Oración
7:00 – 9:00 pm
Domingo
Servicio Dominical
10:00 am – 12:00 pm

En todos los servicios los niños tienen su propio espacio, con clases por edad.

Próximo servicio—

Yo me alegré con los que me decían: a la Casa del Señor iremos.
Salmo 122:1
Lo que viene

Eventos

Además de los servicios de cada semana, apartamos fechas para detenernos en un solo tema y estudiarlo con calma. Son abiertos: no hace falta inscribirse ni avisar.

Seminario

La Santidad de Dios

Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Isaías 6:3
11Viernes
12Sábado
13Domingo

Diciembre de 2026

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El horario de cada día se confirma por WhatsApp. Escríbenos y con gusto te lo pasamos.

Sed santos, porque yo soy santo.
1 Pedro 1:16
Sin sorpresas

Cómo es un domingo

Si nunca has entrado a una iglesia, aquí te contamos qué va a pasar y por qué se hace así, para que llegues tranquilo. Dura unas dos horas, y nadie te va a poner en aprietos: si en algún momento se invita a pasar al frente, es solo eso, una invitación. Nada es forzado.

I

Llegas

Alguien te recibe en la entrada y te acompaña a encontrar lugar. No hay registro ni requisitos: esta no es una casa de gente que ya llegó, sino una donde se entra tal como uno viene, y eso incluye tus dudas.

«Recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.»Romanos 15:7
II

Alabanza

La adoración no es el calentamiento antes de lo importante: es responderle a Dios por lo que Él es. Cantamos verdad, porque lo que se canta enseña tanto como lo que se predica; y la emoción que despierta es fruto, no meta. La letra se proyecta; si no la conoces, escuchar con el corazón también es adorar.

«La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros.»Colosenses 3:16
III

La Palabra

Todo lo demás nos prepara para este momento. No venimos a escuchar una conferencia ni a cumplir un rito: estudiamos la Palabra de Dios para vivirla. Se expone el texto con cuidado: qué dijo a quienes lo recibieron primero, qué revela de Dios y qué demanda de nosotros hoy. Porque no se puede obedecer lo que no se ha entendido, y no se ha entendido de verdad lo que no cambia cómo vives. El predicador no da su opinión: pone el sentido del texto. La autoridad no está en quien habla, está en lo que está escrito.

Y creemos algo más: cuando la Escritura se predica fielmente, no estás oyendo sobre Dios: estás oyendo a Dios. Su Palabra es viva y eficaz: consuela, confronta, desentierra lo que escondemos y llama por nombre. Más de uno ha salido de aquí diciendo: «¿cómo supo el pastor lo que estoy viviendo?» No lo supo. Es que Dios habló.

«Pues no somos como muchos, que comercian con la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios y delante de Dios, hablamos en Cristo.»2 Corintios 2:17 · Hebreos 4:12
IV

Oración

La Palabra escuchada pide respuesta, y la respuesta es oración: pedir perdón, dar gracias, entregar lo que uno carga. Oramos con la confianza de hijos, no con el miedo de extraños, porque Cristo abrió el acceso. Si quieres que oremos por ti, solo dilo; y si prefieres acompañar en silencio, también está bien.

«Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.»Hebreos 4:16
Para los más pequeños

Instituto

Aquí los niños no vienen a pasar el rato. Se les enseña doctrina y teología adaptadas a su edad, pero sin diluir el contenido: quién es Dios, quién es Cristo, qué dice la Biblia y por qué. Y se les guía a la comunión con el Espíritu Santo, porque conocer a Dios no es solo aprender de Él: es tratarlo, orar, escucharlo y caminar con Él desde pequeños. La meta no es que repitan historias, sino que sepan lo que creen, puedan dar razón de ello y lo vivan.

Cuneros

Meses a 3 años

Párvulos

4 y 5 años

Primarios

6 a 11 años

Adolescentes

12 a 15 años
Estad siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros. 1 Pedro 3:15

Nuestra visión

Que todo creyente llegue a conocer el carácter de Dios a través de las Escrituras, en el poder del Espíritu Santo.

El carácter de Dios

Cuando Moisés pidió ver la gloria de Dios, Él respondió proclamando su nombre: «misericordioso y piadoso, tardo para la ira y grande en misericordia y verdad». Su gloria es su carácter. Eso buscamos conocer: no al Dios que cada quien imagina, sino al que se reveló a sí mismo, y conocerlo así hasta que nos transforme.

«¡El Señor! ¡El Señor! Dios misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad.»Éxodo 34:6

A través de las Escrituras

Dios se ha revelado en su Palabra. Por eso todo en esta casa pasa por el texto: se lee, se expone y se vive. Nadie inventa quién es Dios; se le encuentra donde Él habló.

«Escudriñad las Escrituras... ellas son las que dan testimonio de mí.»Juan 5:39

En el poder del Espíritu

Nadie conoce a Dios por esfuerzo propio. Es el Espíritu quien abre los ojos, da vida y hace real en nosotros lo que la Palabra dice.

«Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.»1 Corintios 2:10
Nuestra fe

Qué creemos

Todo lo que creemos se sostiene en Cristo.

No enseñamos que fue un buen maestro al que Dios premió, ni un espíritu que solo aparentaba ser humano. Creemos que Dios mismo entró en la historia con cuerpo, con nombre y con fecha: tuvo hambre, se cansó, lloró y murió. Fue tentado en todo igual que nosotros, sin pecar; conoció el rechazo, la traición de los suyos y el quebranto, al punto de sudar como gotas de sangre. No hay dolor humano que le quede lejos: la Escritura lo llama varón de dolores, experimentado en quebranto. Por eso no tenemos un Dios que nos mira sufrir desde arriba, sino uno que puede compadecerse de nuestras debilidades porque las cargó primero. Y creemos que resucitó.

Lo que sigue no son opiniones de esta casa: es lo que la Iglesia ha confesado desde el principio, y cada punto se sostiene sobre el texto, no sobre nuestra experiencia.

Si eso no ocurrió, nada de lo que decimos aquí tendría sentido. Y si ocurrió, entonces cambia todo, también para ti.

Las Escrituras

La Biblia es la Palabra de Dios, completa: no un libro humano donde hay que andar buscando qué partes sí vienen de Él. Hombres escribieron siendo llevados por el Espíritu Santo, de modo que el texto es a la vez plenamente humano y plenamente divino, y no se equivoca en lo que afirma. Por eso la leemos con cuidado: cada pasaje en su contexto, y la Escritura interpretándose a sí misma.

«Los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.»2 Pedro 1:21

Dios

Un solo Dios en esencia y tres Personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. No son tres dioses, ni un mismo Dios poniéndose tres máscaras. Iguales en poder y gloria, distintos en persona, y desde siempre unidos en amor.

«Oye, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.»Deuteronomio 6:4

Quién es Cristo

Una sola Persona en dos naturalezas. Verdadero Dios, engendrado del Padre desde la eternidad; y verdadero hombre, con cuerpo y alma como los nuestros, igual a nosotros en todo, excepto que Él nunca pecó. Las dos naturalezas ni se mezclan ni se separan. Por eso su muerte tiene valor infinito, porque es Dios; y de verdad nos representa, porque es hombre.

«Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros.»Juan 1:14

Qué es el pecado

No es solamente portarse mal. Pecar es errar el blanco para el que fuimos hechos: vivir para uno mismo en lugar de vivir para Dios. Y es pecado porque ofende a Aquel que es santo, no porque rompa una regla puesta al azar. Alcanza la mente, la voluntad y los afectos; por eso nadie puede curarse solo.

«Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino.»Isaías 53:6

La cruz

Cristo murió en nuestro lugar. En la cruz Dios no pasó por alto el pecado: lo trató con toda seriedad en su propio Hijo. Ahí se encuentran su justicia y su amor sin que ninguno de los dos ceda, y por eso el perdón que ofrece no es blando: es costoso.

«Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.»2 Corintios 5:21

La resurrección

Resucitó corporalmente al tercer día. No fue un símbolo ni una experiencia interior de los discípulos: comió con ellos. Es la declaración del Padre de que la obra del Hijo quedó aceptada, y la garantía de nuestra propia resurrección.

«Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.»1 Corintios 15:20

Qué es la gracia

Favor que nadie merece. No es que Dios haya bajado el estándar ni que ignore la deuda: es que Cristo la pagó completa. Por eso la salvación no se gana con méritos ni se pierde por fallas; se recibe por fe, y hasta esa fe es regalo suyo.

«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.»Efesios 2:8

La santidad

Dios no solo perdona: transforma. Santidad no es apariencia religiosa ni una lista de prohibiciones, sino ser apartados para Dios y hechos semejantes a Cristo. Es obra del Espíritu en nosotros y, al mismo tiempo, pide nuestra obediencia de cada día.

«Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.»Hebreos 12:14

El Espíritu Santo

Es Dios, no una energía ni una influencia. Convence de pecado, da vida nueva, habita en el creyente, lo sella y produce fruto. Y reparte dones a cada uno como Él quiere: capacidades dadas por gracia, no ganadas por mérito, que no se nos dan para presumir, sino para edificar a la iglesia y servir a los demás. Sin Él nadie puede siquiera confesar de corazón que Jesús es el Señor.

«Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho... repartiendo a cada uno en particular como él quiere.»1 Corintios 12:7, 11

Nuestra esperanza

No consiste en que todo salga bien aquí. Cristo va a volver de manera visible y corporal, resucitará a los muertos, juzgará con justicia y hará nuevas todas las cosas. Nuestra esperanza no es un lugar ni un premio: es Cristo mismo. Verlo cara a cara y estar con Él para siempre.

«Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.»Tito 2:13
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Dónde estamos

Camino a San Pedro 20B
Col. Volcanes, Tlalpan
14440 Ciudad de México, CDMX

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Peticiones de oración

No tienes que estar pasando algo grave para pedir oración, ni tienes que ser de la congregación. Si algo te pesa, escríbelo y lo llevamos delante del Señor.

Al enviar se abre tu WhatsApp con el mensaje ya escrito. Tú nada más le das enviar.

Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
1 Pedro 5:7
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¿No puedes venir?

Si estás lejos, enfermo o quieres conocernos antes de venir, acompáñanos desde ahí.

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Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre. 2 Corintios 9:7

Diezmos y ofrendas

Puedes entregar tu diezmo u ofrenda durante cualquiera de los servicios. Para más información, comunícate a los teléfonos de contacto.